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Preguntas y respuestas
sobre salud
Deporte en pediatría
En
los últimos años, han sido varias las ocasiones
de presenciar cómo niños desde temprana edad
desempeñan distintos niveles de actividad física
en su ambito escolar. Algunos, los más pequeños,
participan activamente, desarrollando más actividad
que la programada para su edad, en un nivel de esfuerzo a
veces intenso.
Paradójicamente, es una realidad
cada vez mayor a nivel mundial, la declinación del
grado de actividad física en la adolescencia, siendo
una minoría los que realizan una actividad que se reconozca
como "saludable", y afortunadamente los menos, quienes
encaminados hacia otro extremo, participan en actividades
deportivas competitivas con el mismo grado de exigencia que
la de un adulto.
La observación nos muestra que
niños están naturalmente dotados para una actividad
física vigorosa, y que con una adecuada oportunidad
y guía idónea, fácilmente adquieren el
hábito de realizar ejercicio.
Así como aprende las primeras
operaciones numéricas a través de las lecciones
de matemáticas y logra resolver cálculos de
mayor complejidad con la ejercitación continua, aprenderá
también a incorporar la actividad física como
un estilo de vida, si desde temprana edad se lo incentiva
con el ejercicio.
El estrecho vínculo entre actividad
aeróbica y salud, reconocido en los últimos
años, debería ser de interés para pediatras,
padres y maestros, para tomar conciencia de los beneficios
de la actividad física y posibilitar que la mayor cantidad
de niños, válidos o discapacitados, tengan acceso
a un "bienestar físico".
Algunos países como por ejemplo
Estados Unidos, han promocionado dichos beneficios a través
de entidades de Salud Pública utilizando instituciones
gubernamentales tales como el Centro para el Control de Enfermedades
(CDC) en Atlanta y el National Institute for Child Health
and Human Development (NICHHD) en Bethesda, que promueven
la actividad física a través de guías
y programas de salud a largo plazo en las escuelas y en la
comunidad.
Nuestra misión como responsables
de la salud infantil y tomando como modelo la experiencia
beneficiosa de otros países, debería encaminarse
a :
promocionar los beneficios de
la actividad física en las escuelas, clubes u otras
instituciones que agrupen niños en edad escolar.
incentivar la participación
de la mayor cantidad de niños en distintas actividades,
desde los primeros grados conforme a su desarrollo y maduración;
la participación no debe ser patrimonio de una "minoría
dotada para el deporte".
incentivar a los padres para
la participación conjunta, restringiendo horas a la
televisión, video juegos, etc. y estimulando actividades
aeróbicas como ciclismo, caminatas, natación,
etc.
informar a los padres, entrenadores,
maestros e hijos, sobre los beneficios de una nutrición
e hidratación adecuadas al nivel de actividad física.
adquirir información especial
relacionada con la actividad deportiva elegida (ej: equipamiento
de protección, vestimenta adecuada, aclimatación,
entrenamiento, limitaciones del ejercicio,etc.); recordemos
que las exigencias modernas hacen que el niño compita
desde temprana edad, lo cual lo exponen a distintas injurias,
muchas veces por desconocimiento de su entrenador o de su
pediatra de cabecera.
Un niño que realiza una actividad
física no es un adulto en menor escala.
Si cumplimos modesta y escalonadamente
con algunos de estos objetivos, contribuiremos tal vez a despertar
conciencias en padres y maestros y lograremos retrasar esta
modalidad de abandono de la adolescencia incorporando un patrón
de actividad física regular y duradero, casi como "un
estilo de vida".
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