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Temas para padres

INFECCIONES RESPIRATORIAS

Las infecciones respiratorias

Las infecciones respiratorias agudas son el motivo más común de enfermedad en la infancia. Su frecuencia aumenta en los meses de invierno.

Las infecciones de las vías aéreas superiores afectan la nariz, la garganta o los oídos. Entre ellas se cuentan los resfríos, anginas, catarros, sinusitis y otitis.

Las vías aéreas inferiores comprenden la laringe, los bronquios y los pulmones. Las infecciones que en ellas se producen son laringitis, bronquitis, bronquiolitis y neumonía. Esta última afecta directamente los pulmones y es una de las complicaciones más serias de las enfermedades respiratorias agudas.

La tos es una de las manifestaciones más comunes y molestas de estas infecciones. Si bien es un signo de alarma, constituye una de los mecanismos defensivos más importantes del organismo y, junto con el estornudo, ayuda a despejar de secreciones los conductos respiratorios.

Si el niño presenta fiebre, tos y respiración agitada o ruidosa debe consultarse de inmediato con el pediatra ya que puede tratarse de una neumonía.

¿Cómo prevenir?

La verdadera prevención comienza ya desde el embarazo. Los controles periódicos y una alimentación correcta son necesarios para que el niño nazca a término y con un peso adecuado.

La lactancia materna exclusiva durante el primer semestre de vida es la alimentación más aconsejable y le provee los elementos necesarios para sostener las defensas del organismo.

El control periódico en salud permitirá que el pediatra colabore con la familia en el cuidado del niño e indique las vacunas necesarias. También es conveniente prestar atención a la aparición y evolución de resfríos y "gripes"ya que pueden ser la antesala de otras afecciones respiratorias más severas.

No se debe fumar en presencia de los niños y es conveniente evitar el hacinamiento, la calefacción o el frío excesivos.

¿Qué no hacer?

Administrar gotas nasales, descongestivos, "antigripales" o jarabes contra la tos sin indicación médica.

Comenzar tratamientos antibióticos antes de consultar al pediatra, ya que en muy pocas ocasiones están indicados.
Concurrir innecesariamente a lugares cerrados, en los que se reúnen muchas personas.


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